Un nuevo y veloz método pone en jaque la seguridad de RSA
Desde hace diez años se sabe que el sistema criptográfico RSA tiene los días contados. Cuando la computación cuántica sea viable, en un plazo de entre tres a 20 años o más, los cimientos de la seguridad se van a desplomar. No obstante, nuevas investigaciones revelan un método innovador, basado en computación clásica que reduce hoy mismo la seguridad RSA a un umbral inaceptablemente bajo.
El riesgo práctico es limitado, pero importante, ya que aplicar este ataque contra claves obsoletas de 1024 bits ha llevado apenas unos meses en un clúster académico de procesadores, mucho menos de los estimado para factorizar claves de ese tamaño, una tarea que va a exigir recursos solo al alcance de Estados o gigantes corporativos. Igualmente, las implementaciones de RSA más extendidas están a resguardo.
Aun así, el descubrimiento ha sorprendido a los criptógrafos debido a que introduce la falsificación de firmas, una nueva vía para vulnerar claves RSA sin factorizarlas. Igual de importante es que este método reduce en varios órdenes de magnitud la potencia informática necesaria.
Si este resultado supera la revisión por pares, va a ser un avance conceptual decisivo, afirman expertos en criptografía a diversos medios digitales, ya que creen que romper RSA era tan difícil como factorizar números enteros enormes. Dicha investigación ha sugerido que, en la práctica, se puede vulnerar RSA sin descifrar su clave.
Algunos catedráticos de universidades prestigiosas afirman que, los criptógrafos han pensado que la única forma de generar firmas digitales RSA válidas era calcular primero la clave privada mediante factorización y emplearla después para firmar.
En el RSA de 1024 bits, esto se considera sumamente caro, aunque factible si se contaba con el músculo informático de grandes tecnológicas o agencias como la NSA; decenas de millones de dólares en tiempo de cómputo por una sola clave, para el RSA de 2048 bits, se creía totalmente fuera de alcance.
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Un ataque de falsificación ideado por equipo de expertos ya es viable para el RSA de 1024 bits e incluso, claves en 2048 y 4096 bits ha rebajado la seguridad a niveles inaceptables. La Agencia de Seguridad Nacional Estadounidense o NSA, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología o NIST y la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad o ENISA, exigen que todo sistema criptográfico ofrezca un mínimo de 128 bits de seguridad.
Este ataque desploma esas operaciones para claves de 1024, 2048 y 4096 bits, respectivamente, en donde las cifras podrían caer más, ya que el equipo de expertos ha programado todo a mano, sin utilizar inteligencia artificial o tarjetas gráficas al ejecutar las falsificaciones. Según los especialistas, incorporar estas herramientas va a rebajar todavía más los márgenes de seguridad casi con total certeza.
El ciberataque solo funciona contra implementaciones de RSA basadas en firmas ciegas. La mayoría del RSA actual emplea esquemas de relleno como PKCS o PSS, un formato que añade datos al texto plano antes de cifrarlo, evitando que el texto cifrado sea determinista y lo blinda frente a ataques de canal lateral y similares.