La detección de la IA en la sombra es clave para la seguridad
A medida que las organizaciones adoptan la inteligencia artificial a un ritmo cada vez más rápido, el fenómeno de la IA en la sombra o Shadow AI, se ha estado consolidando como uno de los mayores desafíos de gobernanza y seguridad de esta era.
Hay que ponerse en la piel de un trabajador agobiado por la presión, con plazos de entrega acumulándose y tareas repetitivas multiplicándose todos los días. Repentinamente, se encuentra en Internet una herramienta gratuita basada en IA que promete automatizar el trabajo en segundos y sin necesidad de pedir autorizaciones.
Esto parece una victoria sencilla; se pegan algunos datos, se redacta un prompt rápido y se acelera el ritmo de trabajo. Sin embargo, es allí cuando todo cambia por completo, debido a que la información confidencial de los clientes acaba introducida en una plataforma que la propia compañía no monitorea, no aplica gobernanza y no puede ver.
De repente, todos esos datos estratégicos abandonan el perímetro seguro y nadie sabe dónde han ido a parar. Esta es la cruda realidad de la IA en la sombra; empleados que recurren a herramientas no autorizadas para ganar agilidad, provocando, muchas veces sin querer, brechas de seguridad que operan fuera del radar y del control institucional.
Esto no es un caso aislado, debido a que diversos estudios corporativos han demostrado que casi la mitad de los profesionales admite usar herramientas de IA no autorizadas, priorizando la velocidad y la productividad por encima de la seguridad informática.
Igualmente, el 52% de los trabajadores confiesa conectar estas aplicaciones a los sistemas de la empresa sin la aprobación del departamento de tecnología. Esto genera un riesgo operativo de dimensiones titánicas, elevando el coste medio de los incidentes de ciberseguridad hasta los 670 mil dólares en aquellas corporaciones con un uso intensivo de IA en la sombra.
Las empresas modernas tienen en la ciberseguridad más que herramientas para combatir a los hackers maliciosos, debido a que un ataque puede ser devastador y enviar a dichas empresas a la quiebra. Por ello, TIC Defense pone a disposición de las compañías un conjunto de servicios y productos de última tecnología, enfocados en la prevención y en la respuesta rápida a incidentes.
Aunque la IA en la sombra suele quitarles el sueño a los trabajadores de ciberseguridad, representa solo una pieza del rompecabezas de riesgos que introduce la IA. Comprender y gestionar este fenómeno debe abordarse como una parte de una estrategia integral de gestión de riesgos diseñada para blindar los sistemas propios de la IA.
Esto incluye identidades humanas y de agentes, interacciones, colaboraciones hombre-máquina y los comportamientos que operan en la organización digital, abarcando desde la visibilidad y la gobernanza hasta la detección, respuesta y recuperación.
Una gestión de riesgos verdaderamente eficaz exige una estrategia interdisciplinaria y de múltiples capas. Es de vital importancia resolver vulnerabilidades en gobernanza y visibilidad, control de accesos e identidades, seguridad y privacidad de datos, así como protección en tiempo de ejecución, detección basada en comportamiento y sistemas de respuesta y recuperación autónomos.
Del mismo modo, muchas empresas se limitan a buscar la IA en la sombra en su infraestructura gobernada tradicional, como pasarelas de red, endpoints o arquitecturas SASE. Si bien esto es un paso importante, las compañías necesitan visibilidad y detección de este problema en toda la infraestructura de red, en donde se incluyen entornos locales, híbridos, centros de datos y nubes, en donde no existan agentes de endpoints instalados.