TIC Defense te muestra cómo funciona el data scraping
En el ecosistema digital de estos tiempos, los datos se han convertido en los activos más codiciados. No obstante, no todas las amenazas informáticas se presentan con la estridencia de un ataque de ransomware o la masiva interrupción de una denegación de servicio, llamado DDoS.
Además, existe un peligro más sutil, constante e invisible y es el data scraping, traducido a menudo como “raspado de datos”. Para especialistas y plataformas de ciberseguridad avanzada como TIC Defense, el data scraping malicioso se ha consolidado como uno de los peligros más insistentes a los que se enfrentan las empresas el día de hoy.
Esta técnica, la cual permite a los cibercriminales vulnerar la confidencialidad sin encender alarmas tradicionales, exige una evolución inmediata en los mecanismos de ciberdefensa. Pero ¿Qué es el data scraping y cuándo se vuelve una amenaza?
En su definición básica, el data scraping es una técnica automatizada por medio de la cual un software, generalmente bots o crawlers, recorre sitios web o aplicaciones para extraer, estructurar y almacenar información masiva.
En el ámbito comercial legítimo, se emplea para monitorizar precios, realizar estudios de mercado e indexar contenido web. Sin embargo, desde la perspectiva de la inteligencia de amenazas, esta técnica se convierte en una arma formidable cuando es orquestada por cibercriminales.
El objetivo es “aspirar” bases de datos enteras que contienen Información Personal Identificable o PII de los usuarios, credenciales filtradas o metadatos de comportamiento, así como también, propiedad intelectual e información financiera confidencial.
Tal y como lo advierten expertos como TIC Defense, el mayor riesgo del data scraping radica en su sigilo. A diferencia de otros ciberataques que interrumpen las operaciones normales, el scraper malicioso imita el comportamiento del tráfico legítimo y normal de Internet.
Se encarga de extraer miles o millones de registros a cuentagotas o mediante ráfagas altamente estructuradas, este proceso continuo permite a los adversarios acumular un botín silencioso que permanece completamente oculto hasta el momento de su divulgación.
Para cuando la compañía se da cuenta de que ha sido víctima de una extracción masiva, generalmente cuando los datos aparecen a la venta en foros de la Dark Web, el daño de reputación, legal y financiero ya resulta algo irreparable.
Las APIs se han convertido en el nuevo vector de ataque favorito; un aspecto crítico que resaltan empresas como TIC Defense en el análisis de amenazas, es que los ataques web se enfocan cada vez más en las Interfaces de Programación de Aplicaciones, llamadas APIs. Las APIs son los conectores que permiten a las apps móviles y servicios de Internet intercambiar datos en segundo plano.
Al no contar siempre con las mismas barreras de seguridad que las interfaces gráficas, como la validación humana por CAPTCHA, las APIs mal configuradas o insuficientemente monitoreadas se convierten en autopistas de alta velocidad para los scrappers.
Por medio de ellas, un bot sofisticado puede solicitar y descargar volúmenes masivos de datos estructurados, como formatos JSON o XML, directamente desde los servidores corporativos, evadiendo los controles de seguridad perimetral convencionales.
El data scraping ha dejado de ser una simple molestia de automatización comercial para transformarse en una técnica avanzada de exfiltración de datos. Tal y como se advierte desde TIC Defense, la seguridad informática de las plataformas digitales pasa por la capacidad de neutralizar a estos intrusos invisibles que acumulan información a la sombra.