La realidad del "ciber-esclavo": Chats exponen el horror en los complejos de ciberfraude
En el mes de abril del pasado 2025, un gerente de oficina envió un mensaje motivacional para su grupo de trabajo. Sin embargo, no estaba arengando a un equipo de ventas corporativo convencional. Él y sus subalternos trabajaban dentro de un recinto conocido como “matanza de cerdos”, una operación criminal construida para ejecutar estafas, prometiendo riquezas mediante inversiones en criptomonedas, las cuales, a menudo, estafan a las víctimas con cientos de miles e incluso millones de dólares por golpe.
Los trabajadores a los que este gerente se dirigía llevaban ocho horas de su turno nocturno de quince, en un rascacielos del “Triángulo de Oro”, una zona económica especial al norte de Laos. Al igual que sus objetivos, la mayoría eran víctimas también; eran trabajadores forzados y atrapados en el complejo, retenidos por servidumbre de deuda y sin pasaportes.
Luchaban por cumplir cuotas de ingresos por estafas para evitar multas que profundizaban su deuda. Cualquiera que rompiera las reglas o intentara escapar, enfrentaba consecuencias mucho peores como palizas, tortura e incluso, la muerte.
La extraña realidad del día a día en un centro de estafas del sudeste asiático, las tácticas, el tono, la mezcla de crueldad y charlatanería corporativa optimista, se revela con un nivel de resolución sin precedentes en una filtración de documentos a medios digitales, por parte de un informante dentro de una de esas extensas empresas de ciberfraude.
La instalación, conocida como el complejo “Boshang”, es una de las docenas de operaciones de ciberestafa en el sudeste asiático que han esclavizado a cientos de miles de personas. Atraídos a menudo desde las regiones más pobres de Asia y África con ofertas de trabajo falsas, estas personas se han convertido en motores de la forma más lucrativa de ciberdelincuencia en el planeta, coaccionados para robar decenas de miles de millones de dólares.
En el mes de junio de 2025, uno de esos trabajadores forzados, ha contactado a medios digitales mientras seguía cautivo dentro del complejo de estafas que lo había atrapado. Durante las semanas siguientes, este ciudadano compartió una gran cantidad de información acerca de las operaciones de estafas. Sus filtraciones incluían documentos internos, guiones de fraudes, guías de información, diagramas de flujo, así como fotos y vídeos del interior del recinto.
De todas las filtraciones del extrabajador, la más reveladora ha sido una colección de grabaciones de pantalla en las que se desplazaba por tres meses de chats grupales internos de WhatsApp. Esos vídeos, en los que los medios digitales han convertido en más de 4 mil páginas de capturas de pantalla, captan conversaciones hora tras hora entre los trabajadores del complejo y sus jefes, además de la dantesca cultura laboral de una compañía de “matanza de cerdos”.
Se trata de una colonia de esclavos que intenta fingir que es una empresa, según los portavoces de una organización contra estafas llamada “Operation Shamrock” y que han revisado los registros de chat. Otro investigador que analizó los registros del chat filtrados ha destacado que es una capa de mentiras para que algo parezca legal.
Es algo aterrador, debido a la manipulación y coacción, afirman los expertos que estudian los complejos de estafa del sudeste asiático. Combinar esas dos cosas es lo que más motiva a la gente y es una de las razones clave por las que esos complejos de ciberfraude son tan rentables.